AFTER THE CROSSFIRE

The Film

After the Crossfire

Directed and Produced by Ricardo Velasco

Year    :    June 2014
Place    :    United States / Colombia
Duration    :    21 min.
Genre    :    Documentary
Categories    :    Violence; Human Rights; Historical Memory; Colombia
Camera & Sound    :    Ricardo Velasco
Original Score    :    Ricardo Velasco

After the Crossfire documents the emergence and escalation of the armed conflict in Colombia’s northern pacific coast during the 1990’s, giving voice to victims who bear witness to the effects of war on the civilian population of the region. Through their memories and experiences, their testimonies open fundamental questions about trauma and its traces, the silence and invisibility in which displaced populations live, and the complex ethical and moral demands the victims face when impunity and oblivion prevail over justice and truth.

Rating:   IMDb  / 4.5

War in Colombia's North Pacific Coast Region (1990 - 2015)

  • The central problem for the historical continuity of violence in Colombia has been the struggle for access or control of land and the antagonisms about the model for agrarian reform and development. Toward the decade of 1980, this central problem was aggravated by its conjunction with a complex array of factors that include: 1) the irruption and dissemination of drug-trafficking; 2) the systematic exclusion of minority groups from political participation; 3) the failure of the state to support justice, health, education and other institutions of social development in rural areas of the country; and 4), the emergence in the decade of 1980 of right wing paramilitary groups financed by powerful political and economic sectors, including multinational corporations. This last factor, paramilitarism, emerged as a way to counteract the military and political power that guerrilla groups gained throughout the rural areas of Colombia, precisely where key economic interest for development collide.
  • What makes the case of the northern pacific coast important for understanding the contemporary Colombian conflict, is that, even though the FARC and other guerilla groups had presence in the region since the decade of 1970, it was only in the decade of 1990, with the arrival of paramilitary organizations that major events of violence started to take place.
  • In 1993, the law 70 gave collective land titles comprising almost five million hectares to black communities in the pacific coast region. This empowerment of black communities put in danger the dominant model of capitalist exploitation. As soon as communal leaders started to organize to claim their land rights, assassinations and disappearances disrupted the lives of the communities of the region. In fact, the first collective title in the northern pacific coast, which was granted in 1995, had to be officially handed over in absentia, since its communities had already been forcibly displaced.
  • 0
    Internal displaced population
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    Assassinations
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    Disappearances

Cases of the armed conflict (1990-2015)

  • Juradó
    %
  • Bahía Solano
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  • Nuquí
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  • Atrato river region
    %
  • Coredó
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ACUSAN A PARAMILITARES DE MASACRE
Seis hombres, que se bajaron de una lancha en Coredó, un corregimiento de Juradó, en la costa pacífica chocoana, acabaron en menos de 15 minutos con la vida de nueve personas. Entre las víctimas se encuentra un menor.

Según los testimonios de varias mujeres que presenciaron la masacre, los asesinos llamaron por sus nombres a las víctimas, las hicieron tender en el suelo y comenzaron a sonar las ráfagas.

Mientras eso pasaba, otros dos hombres esperaban en la playa con el motor de la lancha encendido.

En el suelo quedaron los cuerpos del maestro Guido León Hidrobo (o Guido Lebón), quien trabajaba en la escuela de Guarín; Cedilio Urrutia, de 49 años; Oscar Rivera; los hermanos Víctor y Herminio Bermúdez y un sobrino de 15 años; Marín Córdoba y dos hombres conocidos como Feiner y Raigoza. Este último era el esposo de la presidente del Concejo de Juradó, Doris Orobio.

Hasta ayer, habían llegado sólo tres cadáveres a la cabecera municipal. Las familias de las restantes víctimas decidieron enterrar a sus muertos en Coredó.

Otro menor, de 16 años, resultó herido con tres impactos de bala y fue traslado la tarde del sábado al hospital de Bahía Solano.

Todos, menos los dos menores de edad, tenían sus esposas y sus hijos. Eran gente humilde, gente buena que vivía de la pesca o de la madera , relató el Alcalde de Juradó, Viviano Ibargen Ospina.

El funcionario esperaba ayer la llegada de una comisión de la Policía y la Fiscalía para comenzar las investigaciones.

Por otra parte, el burgomaestre informó que desde la tarde del sábado la gente de Coredó comenzó a abandonar el pueblo y a llegar a la cabecera municipal.

Dos lanchas están evacuando la gente. Han llegado más de cien y yo creo que hoy en la tarde (domingo) no habrá nadie en las 80 casas del corregimiento , dijo el Alcalde. La distancia entre Coredó y Juradó se cubre en media hora, si el transporte es en lancha rápida, y en dos horas si es a pie por toda la playa.

El miedo de los habitantes de este pueblo maderero y pesquero se extendió a Guarín, otro corregimiento cercano. De allí también están saliendo sus habitantes.

Ibargen anunció que hoy se reunirá con el gobernador del Chocó, Franklin Mosquera Montoya, para definir la situación de las familias desplazadas. Por ahora, se están quedando en casas de familiares o conocidos , dijo el Alcalde.

Para el comandante de la Policía Chocó, teniente coronel Rigoberto Ojeda Prieto, los paramilitares son los responsables de la matanza.

En la zona de Juradó operan los frentes 5, 34 y 57 de las Farc y un grupo de las Fuerzas Armadas Revolucionaria Indígenas del Pacífico (Farip).

La disputa por el dominio de la región tiene que ver con su cercanía a Panamá y, por consiguiente, con el tráfico de drogas y armas.

Las autoridades tienen información de que cerca a Coredó funciona una pista clandestina conocida como El Aguacate , la cual estaría siendo utilizada por productores de estupefacientes y traficantes de armas que operan en la región.

En marzo de este año, otro grupo de presuntos paramilitares asesinaron a seis campesinos en Acandí, también en el norte del Chocó, pero sobre la costa Atlántica, en el Golfo de Urabá.

El grupo asesinó a machete y tiros de fusil a los labriegos y pescadores, por causas aún desconocidas por las autoridades.

El municipio de Juradó, en la frontera con Panamá, sobre la Costa Pacífica, está localizado a 320 kilómetros desde Quibdó y en el pasado ha sido escenario de enfrentamientos y disputas territoriales entre colonos, indígenas y comunidades negras, en torno a la explotación maderera.

El municipio, con unos cinco mil habitantes, tiene una localización estratégica pues es limítrofe con territorio panameño.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-295083
AUMENTARÁN PRESENCIA DEL EJÉRCITO EN EL CHOCÓ
La pobreza y las inundaciones ya no son las únicas formas de violencia que azotan al departamento de Chocó.

Ahora enfrenta el paramilitarismo, la guerrilla, las masacres y el narcotráfico. En los últimos días, la decisión del gobierno panameño de autorizar la presencia de fuerzas norteamericanas en el Darién, también causó revuelo en las poblaciones fronterizas.

En todo el departamento no hay ningún batallón de Ejército, pero la violencia de los últimos tiempos motivó la realización de un consejo extraordinario de seguridad presidido por los comandantes de las brigadas IV, VIII y XVII; y las autoridades locales.

El traslado del conflicto del Urabá antioqueño al Urabá chocoano, la falta de vigilancia en la Costa Pacífica, los secuestros en la zona del río San Juan y la presencia guerrillera fueron, entre otros, los temas analizados.

El comandante de la IV Brigada, general Alfonso Manosalva Flórez dijo que lo más urgente es el control del río Atrato . Señaló que la solución estaría en la instalación de dos puertos navales en Quibdó y Riosucio (en el Urabá chocoano) y en tal sentido se elaboró una propuesta, que depende ahora del Ministerio de Defensa y del Comando de las Fuerzas Militares.

También hay un proyecto de construir un batallón que tendría sede en Quibdó y que ampliaría el trabajo que vienen haciendo los mil hombres de la Fuerza de Tarea del Chocó, adscrita a la Cuarta Brigada.

El comandante de Policía de Chocó, coronel Rigoberto Ojeda Prieto, dijo que los patrullajes fluviales también son necesarios en el San Juan. La falta de vigilancia de la Fuerza Naval, tanto en el Atlántico como en el Pacífico, tiene que ver con la inseguridad y la libre movilización de grupos guerrilleros por esos cauces, indicó.

En municipios del Urabá chocoano como Acandí, Unguía y Riosucio, zona guerrillera, se ha detectado la presencia de paramilitares. El coronel Ojeda dijo que la reciente masacre en Juradó está relacionada con esos grupos del norte del Chocó.

Las autoridades dijeron que el enfrentamiento entre autodefensas y guerrilleros es una extensión del conflicto del Urabá antioqueño. Además, no se descarta la presencia de grupos de narcotraficantes que han instalado sus bases de operaciones en la zona, con la protección de la guerrilla.

En Bahía Solano la Fiscalía y la Armada destruyeron hace año y medio cuatro hectáreas de coca cerca del casco urbano, según el director del Cuerpo Técnico de Investigaciones del Chocó, Yessid Perea.

Los hechos recientes en la frontera con Panamá, tras el arribo de los militares norteamericanos, que han venido a apoyar a las fuerzas del vecino país en la detección de rutas de narcotraficantes, aportaron un nuevo ingrediente de tensión en los municipios del Urabá chocoano.

El gobernador Franklin Mosquera Montoya, dijo que la ausencia de la Armada Nacional ha generado que esta zona se convierta en puerto libre para el tráfico ilegal de drogas y armas, a través de aeropuertos clandestinos .

Sin embargo, las pistas no han sido detectadas en la zona colombiana del Darién y así lo confirmó el brigadier general Rito Alejo del Río, comandante de la Brigada 17, que tiene a su cargo el control del orden público en el Urabá antioqueño y chocoano, y quien admite la presencia de narcotráfico pero del lado de Panamá.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-301689
JURADÓ, ATACADO POR TODOS LADOS
A las siete de la noche del sábado pasado, algunos habitantes de Juradó llegaron al apostadero naval y les contaron a los militares que a esa hora aún no aparecía un grupo de campesinos que había salido en la mañana a trabajar en el monte.

Algo raro está pasando, ellos nunca se demoran tanto , dijo uno de ellos al militar que los atendió. Este les respondió que no había de qué preocuparse, pues la zona estaba bajo su control.

Los campesinos regresaron a sus casas con un mal presentimiento. La corazonada resultó cierta a la medianoche: 500 hombres del bloque José María Córdova de las Farc asaltaron el pueblo por las dos desembocaduras del río y hacia la Serranía del Baudó.

Mientras un centenar de guerrilleros atacaba por el norte el puesto naval, en el que se encontraban dos oficiales, 11 suboficiales y 123 infantes, otro grupo de subversivos combatía contra los 16 agentes del puesto de Policía, en la parte sur del municipio, situado a 320 kilómetros al norte de Quibdó, y a 40 de la frontera con Panamá.

Los militares resistieron el ataque durante más de 15 horas, mientras esperaban el apoyo aéreo. El Comando de las Fuerzas Militares, en Bogotá, había ordenado la salida del avión fantasma y de un helicóptero Arpía , pero el mal tiempo bloqueó la entrada de los refuerzos.

Mientras los subversivos atacaban con bombas, fusiles y pipetas de gas, la población se refugió en sus viviendas durante las 18 horas que duraron los combates.

Hacía las 6 de la mañana del domingo, y en medio de un torrencial aguacero, los guerrilleros ya tenían casi copada la base. A las cinco de la tarde, sin municiones y exhaustos, los infantes tuvieron que entregarse. A esa misma hora, en el puerto, un grupo de guerrilleros tomó como rehenes a 53 infantes y a los 16 policías.

Al cesar los disparos, quedaron en la unidad 23 militares y un policía muertos, 33 heridos y 75 infantes ilesos. En el intercambio de disparos también murió Plinio Castro, un carpintero de 59 años.

Los insurgentes les decomisaron las armas a policías e infantes y, en la plaza aledaña a la Alcaldía, le entregaron al párroco Bernardo Niño a 75 infantes ilesos. Las Farc también se llevaron consigo a tres secuestrados, mientras que la Armada reportó que aún se desconoce la suerte de otros dos infantes. Según el almirante William Porras, segundo comandante de la Armada, en el asalto murieron 42 guerrilleros.

Así mismo, ayer arreciaron las críticas al proceso de diálogo después del asalto de las Farc. El vicefiscal, Jaime Córdoba, aseguró que el conflicto llegó a un punto de degradación insostenible y que a acciones como esta ponen en tela de juicio el avance de las negociaciones con el Gobierno.

Por su parte, Armando Borrero, ex consejero presidencial para la Seguridad Nacional, dijo que el ataque pone en evidencia que la base fue tomada por sorpresa y no había preparación para el ataque. Recordó que la misma unidad había sido hostigada en dos oportunidades. Los cogieron dormidos , afirmó Borrero para recordar que este episodio evoca lo sucedido en Las Delicias en 1996.

*** Le entrego a estos infantes y me llevo a estos tres Medellín En la tarde del domingo, el sacerdote Bernardo Niño estaba en su parroquia tratando de pasar el susto tras el ataque de la guerrilla al municipio de Juradó, cuando recibió una razón. Debía estar a las 5 p.m. en un sector no precisado por el religioso, en la zona urbana de la localidad.

Tuve contacto con el comandante guerrillero de quien no supe su nombre , dijo el padre.

El encuentro duró unos 25 minutos, durante los cuales el guerrillero le comentó lo de siempre. Que todo es fruto del pésimo Gobierno, del sistema neoliberal y que ellos estaban de acuerdo con defender los derechos humanos , relató el sacerdote.

Precisamente como un signo de respeto por la vida y los derechos humanos , le dijo el guerrillero al sacerdote, le entregaría a 53 infantes de marina y 16 agentes de la Policía con la condición de que él los entregara a la Cruz Roja Internacional o a un medio de comunicación.

Yo le entrego a estos infantes y me llevo a estos otros tres , le dijo el guerrillero refiriéndose a un oficial y dos suboficiales de la armada.

El infante de Marina, Mauricio Perdomo, uno de los sobrevivientes del ataque de las Farc, relató que ni las trincheras fueron suficientes para repeler la acción guerrillera ante el crecido número de subversivos y el uso de los cilindros de gas.

Ellos nos lanzaban cilindros de gas rellenos con dinamita. Los cilindros nos hicieron salir de las trincheras y con ellos acabaron con la guarnición y la estación de Policía , señaló.

*** Panamá se prepara AFP Panamá Panamá prepara una estrategia de seguridad para contrarrestar un eventual ataque de los grupos guerrilleros o paramilitares colombianos que actúan a lo largo de la extensa frontera común, informó este lunes la presidenta, Mireya Moscoso.

Moscoso dijo que con el presidente de Colombia, Andrés Pastrana, ya ha adelantado un acuerdo para aumentar la vigilancia en la zona fronteriza, donde Panamá ya tiene emplazados unos 1.000 policías guardafronteras.

Ya tenemos varios cuarteles en la frontera con Colombia para defender la frontera. Hemos reforzado nuestra seguridad , dijo.

*** Muertos, heridos y secuestrados Miembros de la Infantería de Marina muertos Subteniente Edick Cristian Reyes Holguín, sargento segundo Hernando Rodrigo Herrera Noel y los cabo segundo Henry Gutiérrez Pabón y Juan Pablo Lovelo Plaza. Infantes Juan Carlos Mayrongo González, Absalón Montaño Arboleda, Pascual Montenegro Murillo, Jimmy Olaya Olaya, Gonzalo Osorio Riascos, David Pay, Juan Carlos Pinchao Fajardo, Jair Alonso Pinto Bolaños, Jhonny Fernando Quiroz Sánchez, Gonzalo Antonio Rengifo Orozco, Julián Andrés Rosero, Alexánder Segura Ochoa, Armando Salvador Tenorio Quiñones, Wisner Daiber Torres Valencia, Edgar Gerardo Valencia Micolta, Róbinson Heladio Alvarez García, Jhon Jairo Bedoya Cortés, Carlos Julio Cárdenas García y Jhon Freddy Escobar Carmona.

Secuestrados Teniente Alejandro Ledezma Ortiz, cabo primero Agerón Viellard Hernández y cabo segundo José Peña Guarnizo.

Personal de la Infantería de Marina herido y llevado de Bahía Solano a Bogotá: Fernando Utria Parra, Daniel Herrera Charrys (está como enfermero), Honorio Valdés Potes, Roder Angulo Quiñones, Rodrigo Mendoza Rivera, Jorge Merchancano Jiménez, Víctor Fernando Moreno Laverde, Jhon Alexánder Mosquera, Ricardo Mosquera Quiñones, Rodrigo Germán Palau Tovar, Juan José Paredes Cuero, Esaú Peña Perlaza, Eder Quintana Tejada, Bayron Arboleda Cuero, Francisco Antonio Arroyo Mena, Pablo Cesar Caicedo, Alex Francisco Cortés Rodríguez, Cristofer Cuero Cifuentes, Pedro Delgado, Alexánder Díaz Salazar, Miguel Ernesto Fierro Briceño, Jhon Pedro García García, Duber Gary Grueso, Milton Iván Landazury Borja, José Antonio López Rentería, Jorge Maldonado Acevedo.

Patrulleros de la Policía Nacional heridos y llevados de Bahía Solano a Bogotá Lisandro Flores Guerra, Edison Rivas Lobón, Invenso Palacios Martínez, Rafael Hernández Bastamante.

Infantes heridos en Juradó y llevados a Bahía Málaga José Fernando Martínez, Luis Efrén Riascos Riascos, Alexánder Rodallegas Balei, Guillermo Sánchez Echeverry, Rubén Darío Ariza Grajales, Hugo Lara Olaya y Jhong Meza Bonilla.

Personal de la Infantería de Marina ileso a bordo del ARC Buenaventura: Javier Francisco Palomar, Luis Fernando Naranjo, Mauricio Jaime Villa, Rodrigo Humberto Grueso, Duberney Quintana, Julián Andrés Alvarez, Pablo Andrés Caicedo, Giovanny Banderas, James Arley Velásquez, James Asprilla, Carlos Salcedo, Neiber García Belalcázar, Enrique Aníbal Benavides Jhon Freddy Buitrago Arias, Danny Yoel Burbano Preciado, Juan Carlos Cabrera Moreno, Jairo Alberto Carmona Reynel, Nixon Ubertis Castillo Molina, Edward Castro García, Edwin Ceballos Velandia, Hernando Correa Restrepo, Nelson Cortés Huila, Orlando Cuero Biascos y Carlos Andrés Jiménez Tobón.

Personal ileso en Puesto Destacado de Juradó: Javier Hernando Salazar Delgado, Jhon Freddy Rengifo Quinto, Pedro Antonio Ríos Rodríguez.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-937946
CHOCÓ PIDE MÁS PRESENCIA DE LAS FUERZAS ARMADAS
La masacre de nueve personas en Juradó y el secuestro y asesinato del Presidente del Concejo de Tadó, ocurridos el sábado anterior, son las razones que el gobernador del Chocó, Franklin Mosquera Montoya, mostrará hoy ante el gobierno nacional para exigir más presencia de las Fuerzas Armadas en todo el departamento.

El funcionario aprovechará la reunión de gobernadores en Bogotá para demostrar la necesidad de que la Fuerza Naval haga presencia permanente en la costa pacífica chocoana. Allá van cada tres meses, a pesar de que todo el mundo sabe que por Juradó hay pistas clandestinas y tráfico ilegal de armas. Este no es un sitio estratégico del Chocó, sino de Colombia , afirmó Mosquera, quien recordó que hace ocho años, cuando él era asesor jurídico de la Gobernación, las autoridades destruyeron varias pistas y quemaron laboratorios.

Por el deterioro del orden público, se ha planeado una reunión en Quibdó con los comandantes de las brigadas Tercera, Cuarta y Decimoséptima, que tienen bajo su responsabilidad el territorio chocoano.

La procuradora departamental, Josefa Córdoba, afirmó ayer que la masacre de Juradó se veía venir. El Incora y el Ministerio del Interior sabían de los problemas que se han dado por la suspensión del corte de madera .

Según la funcionaria, en el conflicto por tierras que se vive en la zona están interviniendo personas extrañas a la región.

En cuanto a las elección popular del nuevo alcalde de Tadó, que se realizará el próximo domingo, el Gobernador reveló que se enviaron 50 policías y 30 soldados más para garantizar la libre votación.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-295573
LA BANDERA PANAMEÑA DE JURADÓ
El asunto parece haberse quedado entre el patrioterismo y la rareza. Pero es algo más. Fue el gesto desesperado e irreflexivo de una perdida población del Pacífico colombiano para advertir que el abandono en que se encuentra desde siempre puede producir fácilmente reacciones de esta naturaleza. O, en el peor de los casos, impulsar olas migratorias hacia la frontera norte, donde los chocoanos de costa han tenido un objetivo próximo para su aventura de supervivencia. Por Oscar Collazos.

Desde que tengo memoria, los costeños del Pacífico chocoano fijamos la mirada y las esperanzas en dos polos: hacia el sur, Buenaventura, el puerto promisorio; hacia el norte, Panamá, el canal donde se veía el futuro con el símbolo norteamericano del dólar. Durante mi infancia en Bahía Solano, no había chocoano que no cifrara su futuro en un viaje a Panamá.

Mirar hacia el oriente, donde quedaban las remotas Quibdó, Istmina o Condoto, equivalía a mirar hacia la casi impenetrable selva del Darién. O hacia un pasado cercano de saqueo económico, pues el Estado colombiano había permitido la explotación del oro y el platino a capitales extranjeros y nada quedaba ya de aquel fabuloso tesoro, sólo orillas miserables y enfermas, desnutridas y desamparadas, clamando a los gobiernos de turno lo que estos nunca quisieron darle: la dignidad de pertenecer al territorio colombiano.

Querer ser panameño en una región donde ser colombiano es apenas una fatalidad o un formalismo sin recompensa justa, estuvo siempre en los deseos de numerosos chocoanos. Tal vez allá fuera mayor la atención que podría prestarles a quienes llegaban en busca de trabajo o de esa pequeña prosperidad negada una y otra vez a lo que parecía seguir siendo un territorio de misiones. Paciente y pacífica desde siempre, porque sólo ahora la guerra miserable ha llegado a sus orillas. Paras y guerrillos se disputan hoy un territorio que ha de tener seguramente un envidiable corredor de narcococinas metidas en la selva, un espacio estratégico en las comunicaciones hacia el Caribe y Centroamérica.

La izada de la bandera panameña en la población de Juradó, acosada por la subversión y tal vez en algún momento por las autodefensas, es algo más que un gesto simbólico. Es una advertencia que tiene raíces históricas en el hondo sentimiento de desprotección de los habitantes de esas costas. Los hombres no viven, comen, se visten o logran salud, educación y vivienda siendo cerreramente leales a una idea de patria.

Buscan lo que les niegan donde sea. Patriotas y antiseparatistas en la guerra que desembocó en la pérdida de Panamá, los chocoanos de costa llevan casi un siglo viviendo el sentimiento de separación que les impone el Estado colombiano.

No va a suceder lo que muchos temen, es decir, que los habitantes de esa franja costera nieguen la patria que los abandona. Lo que sí puede suceder es que las migraciones se incrementen, que esas aldeas se queden sin habitantes o que, buscando un refugio más seguro y menos indigno, se replieguen hacia las capitales del centro para engrosar esos ejércitos de desplazados que ahora han acabado por romper aún más la poca identidad nacional que nos queda.

En el Chocó se ha estado dando una identidad regional profunda , asumida con orgullo, pero, al mismo tiempo, se ha cultivado la certidumbre de pertenecer cada vez menos a un tejido nacional roto, en el que la región se parece al retazo que se pega a las malas a una colcha.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1226484
ASESINADO CONCEJAL INDÍGENA DEL CHOCÓ
El grupo armado que asesinó a Armando Achito no entendió el trabajo que él hacía por la defensa del territorio y de los derechos de los indígenas. Esa es la teoría que manejan en la Organización Regional Embera Waunaan del asesinato de uno de sus más reconocidos líderes, ocurrido el pasado 25 de diciembre en el casco urbano de Juradó, en el extremo norte del Pacífico chocoano.

Aunque en la Orewa no se atreven aún a sindicar del crimen a grupos guerrilleros o a los de autodefensas, en un comunicado el senador indígena Francisco Rojas Birry aseguró que por las primeras informaciones recibidas de Juradó, al parecer, fueron paramilitares los que entraron a la vivienda de Achito, a las 6:30 de la tarde del lunes festivo, para dispararle en cuatro ocasiones.

Los hombres armados llegaron en dos lanchas con motor y tres de ellos fueron los que se acercaron a la vivienda del indígena. Después, se dirigieron al albergue de los desplazados para llevarse el radio de comunicación.

Aunque había una constante amenaza en su contra, él se sentía amparado por el pueblo y por eso no se fue de Juradó, a pesar de que allí no hay fuerza pública. Además, las cosas estaban calmadas últimamente , dijo Baltazar Mecha, líder de la Orewa.

Desde hace un año, después del violento ataque de las Farc, en Juradó no hay presencia permanente de la Policía ni del Ejército. Achito, de 40 años, era concejal del municipio chocoano por la Alianza Social Indígena y en octubre pasado había sido reelegido. Tenía 7 hijos, el menor de 4 años.

Se había salvado en dos ocasiones de dos atentados en su contra. En Juradó y en Bahía Solano había sido rodeado por varios hombres armados, pero se salvó milagrosamente las dos veces , relató Mecha.

Según Rojas, el concejal había trabajado fuertemente por los 160 habitantes de las comunidades de Aguacaliente, desplazadas desde agosto del año pasado en el casco urbano, después de una masacre.

Desde 1995 hasta la fecha, por el conflicto armado han sido asesinados 35 indígenas en el Chocó.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1272497
MISIÓN HUMANITARIA A JURADÓ.

Entre el 10 y el 15 de enero estaría en el municipio de Juradó (Chocó) una misión humanitaria para verificar la situación de los indígenas en esa región, tras el asesinato del líder embera Armando Achito, a manos de las autodefensas, el pasado 25 de diciembre. La visita la preparan la Organización Indígena Embera Wounaan del Chocó (Orewa), la Defensoría del Pueblo y la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-517160
FARC ASESINARON A ALCALDE.

El alcalde de Juradó (Chocó), Henry Perea, fue asesinado ayer hacia las 11:30 de la mañana, por guerrilleros de las Farc que fueron a buscarlo al despacho, lo sacaron a la calle y le dispararon en tres oportunidades. En ese municipio el 25 de diciembre pasado, el concejal indígena Armando Achito Lubiaza, fue muerto también por las Farc, aunque inicialmente el crimen se le atribuyó a las autodefensas.

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-641037

TRAILER



WITNESSES

Bearing Witness to Violence in Colombia

Colombia has endured the longest armed conflict of the western hemisphere, dating back to the early 1950’s with the emergence of the period of civil war known as “La Violencia”. Since then, endless cycles of violence have swept the country affecting dramatically its entire social and economic fabric, its institutions; causing irreparable human loses and the internal exodus of millions of people, who have forcefully lost their lands and means of subsistence. Until recently, Colombia held the greatest number of internal displaced population in the world, superseded only by Syria in the last two years.

The problem of violence has been persistent, its actors and perpetrators have changed and transformed over the years, as well as the discourses used to explain, the strategies used to resist or the policies implemented to deal with this increasingly complex phenomenon.

“After the Crossfire: Memories of Violence and Displacement” tells about the emergence and escalation of the conflict in the Northern Pacific Coast of the State of Chocó, near the Panama isthmus. You will hear the testimonies of a group of witnesses who have experienced the plague of war in this remote and marginalized region. As in thousands of other cases throughout Colombia, the majority of the events narrated by them have remained in oblivion for years. Only one mayor event that took place in 1999 was reported in national television, but used as part of a specific political agenda during the peace talks between the government of Andrés Pastrana (1998-2002) and the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC).

Prior to the decade of 1990, the area had relatively remained a haven of peace, although subjected to poverty, precarious social development and the abandonment from the institutions of the state. I know this by personal experience. I have visited the area since early childhood. My mother grew up there. My grandparents had settled in Bahía Solano to raise their family, after fleeing from the interior of the country in the decade of the 1950's, when La Violencia escalated and guerrilla groups started fighting against the systematic repression of rural peasant communities by the state - and with the same ferocity.

But even though guerilla groups had presence in the region since the decade of 1970, it was only in the 1990´s with the arrival of paramilitary organizations that events of violence started to take place. Financed by powerful political and economic sectors, including multinational corporations, these groups were formed to counteract the power that guerrilla groups gained throughout the rural areas of Colombia, precisely where key economic and strategic military interests collide.

The emergence of violence in the region coincides also with other mayor cultural and structural changes. After a constitutional reform in 1991, which for the first time in history gave recognition to black and indigenous communities living in the region as cultural and ethnic minorities, a 1993 law gave collective land titles comprising almost five million hectares to black communities in the pacific coast region.

This empowerment of black minorities put in danger a dominant model of capitalist exploitation, particularly in the sectors of timber, mining and the emergent model of large-scale industrial agriculture, notably in the palm oil sector. As soon as communal leaders started to organize to claim their land rights, assassinations, disappearances and massive forced displacements disrupted the lives of the communities of the pacific coast.

This is a crucial moment for coming to terms with the past in Colombia. No other sector is as important to build a lasting peace in the country as the large population of victims that the armed conflict has left. Their memories are statements against injustice and as such, they inherently demand the necessity of social change.

Through their testimonies, victims bring forward the fundamental ethical and moral questions of our times. They make the listener become secondary witness to the accounts enunciated. But the witness, as critical philosopher Reyes Mate has rightly pointed out, cannot bring closure to truth with a word that pretends to be definite. On the contrary, the fundamental importance of a witness lies in the fact that her or his word prevents any case from being closed, from being archived in a determined version.

The Director.

VOICES AGAINST OBLIVION

01

Se generó aquí en Bahía Solano una incertidumbre tremenda porque a raíz de la venida de la gente de Juradó también se desplazaron paramilitares que se ubicaron aquí como a cobrar, digamos, en personas muchas veces inocentes, el supuesto hecho de haber participado o haber patrocinado la presencia de la guerrilla.

02

El año 1999 fue un año de zozobra... eso empezó a mediados del año, entre el mes de junio y julio. Casi cada ocho días, cada quince días traían uno o dos cadáveres de allá arriba que la guerrilla los habían ajusticiado porque habían hecho parte del otro grupo.

03

Cuando nos desplazamos de Juradó, yo miraba mucho cuando la lancha avanzaba, miraba mucho hacia el pueblo y era desgarrante el dolor, ver como todo lo que pasó y tener uno como que salir así de esa manera, muy doloroso.

04

Y eso era lo que más a nosotros nos daba tristeza, que nosotros salimos de Juradó de vivir una situación tan crítica … con ese trauma tan duro que acabábamos de tener y llegar acá y encontrarnos como con cosas peores .... daba como tanta tristeza de ver, y fue una represalia que en realidad los militares tomaron con la gente del pueblo de Juradó y todo el Juradoseño que llegaba acá le decían guerrillero, lo trataban de guerrillero, lo que era casi un sentencia de muerte.

05

Todas estas cosas vivimos nosotros. Son cosas que en realidad le traen recuerdos muy lamentables a uno, que uno no quisiera que esto se repitiera, por eso es importante que en este país hablemos en sentido general de la paz y que algún día llegue la paz a este país, que haya de verdad un equilibrio social en donde todos sus habitantes vivamos de una manera digna.

RICARDO VELASCO, M.A

I am a social documentary media producer, director and scholar, PhD Candidate of the Teresa Lozano Long Institute for Latin American Studies at the University of Texas at Austin. My prior academic merits include a Master of Arts Degree in Social Documentation from the Department of Film and Digital Media at the University of California, Santa Cruz, a MA degree in Cultural Studies from the University of the Andes in Bogotá, and a Bachelor of Music degree with Major in Sound Engineering and Minor in Composition and Production. My work can be located at the interface between critical inquiry and creative documentary practice in the fields of cultural and visual studies, memory studies and visual anthropology. My research encompasses violence, trauma, human rights, and transitional justice in contemporary Colombia, focusing on the political potential of art and the use of new media technologies among artistic collectives and organizations of victims of the Colombian armed conflict. I have been recipient of several scholarships, fellowships and grants, including the Evan Frankel Fellowship in the Humanities and the Teresa Lozano Long Fellowship (2015-2018) of the University of Texas at Austin, and the Human Rights Fellowship of the Human Rights Center at the University of California, Berkeley (2013).

I have several years of experience in the film and television industry. Since 2006, I have played key roles in a wide range of broadcasting quality productions: as documentary director and producer, as sound designer, composer and producer of original music. In 2014, I produced and directed 13 short documentary programs, commissioned by the Cultural Deputy of the Colombian Bank of the Republic. “After the Crossfire: Memories of Violence and Displacement”, my first film, was screened at Del Mar theater in Santa Cruz, California, on June 11th, 2014, and is being considered for screening by several international human rights film festivals. My previous audiovisual works, which include video-art and photography pieces, have been shown in important international venues such as the Museum of Modern Art of Bogotá MAMBO, the Cultural Centre of the Embassy of France, the District Cinematheque Institute and the Humboldt Cultural Centre in Caracas, Venezuela, and the Casa Cuadrada Gallery in Bogotá and Zürich, Switzerland.

Film Festivals

Bogotá International Short Film Festival

BOGOSHORTS. December 9-15, 2015

Internacional Human Rights Film Festival

Bogotá, Medellín, Cartagena. May 24-28, 2016.

Noticias

21 October

Conference and Screening at Princeton University

Incomplete: The Unsaid and the Undone, Inaugural Graduate Student Conference. Department of Spanish and Portuguese.

06 April

Screening and conference at University of Cambridge

Places of Amnesia: Interdisciplinary perspectives on forgotten pasts.

11 June

World Premiere. Del Mar Theater, Santa Cruz, California

SocDoc Class of 2014 MA Program in Social Documentation Department of Film and Digital Media University of California Santa Cruz

19 April

After the Crossfire at the University of New Mexico, Alburquerque. April 18-19, 2014.

08 November

After the Crossfire at the Human Rights Center, University of California Berkeley. November 8, 2013.